La base misma de la ciencia es el pensamiento crítico: la firme conciencia de que nuestras visiones del mundo siempre son parciales, subjetivas, imprecisas, provincianas y simplistas. Hay que seguir queriendo comprender mejor, abrir horizontes, encontrar un punto de vista más amplio. Esto no es ni cómodo ni natural ya que, en cierto modo, somos prisioneros de nuestros pensamientos. Es imposible por definición abandonar nuestro pensamiento. No se puede mirar desde fuera y modificarlo. Hay que trabajar desde el interior de nuestros errores para descubrir dónde estamos a punto de equivocarnos. Esto significa reconstruir el barco mientras se sigue navegando. Esto es la ciencia: un esfuerzo continuo por reconstruir y reestructurar nuestro pensamiento mientras estamos pensando.
Carlo Rovelli. ¿Y si el tiempo no existiera?