Unos, por el pecado, suben; otros, por la virtud, caen.
William Shakespeare. Medida por medida
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Unos, por el pecado, suben; otros, por la virtud, caen.
William Shakespeare. Medida por medida
Carl Gustav Jung había formulado en términos más técnicos el exacto corolario de esta misma noción: «Cuando un individuo pierde contacto con el universo mítico, y su vida se ve así reducida al único dominio de los hechos, su salud mental se encuentra en gran peligro». Dicho de otro modo: la gente que no lee novelas ni poemas corre el riesgo de estrellarse contra la muralla de los hechos o de morir reventada bajo el peso de las realidades.
Simon Leys. La felicidad de los pececillos
Dijo [Plotino al morir]: «Estoy tratando de conducir lo divino que hay en mí a lo divino que hay en el universo».
Porfirio. Vida de Plotino
Lo invisible y eterno se manifiesta a través de lo visible y temporal.
Hildegarda de Bingen. Scivias: Conoce los caminos
Adán hubiera podido culpar a su mujer por traerle la muerte con su consejo y, en cambio, no la abandonó mientras vivió en este mundo, porque sabía que le había sido entregada por el poder divino.
Hildegarda de Bingen. Scivias: Conoce los caminos
La palabra “confusión” es muy apropiada en este caso, ya que evoca la indiferenciación potencial del “caos”, y de eso se trata, ya que el individuo tiende a reducirse a su único aspecto sustancial, es decir, a lo que los escolásticos llamarían una “materia informe” en la que todo está en potencia y nada en acto, de modo que el término último, si se pudiera alcanzar, sería una verdadera “disolución” de todo lo que hay de realidad positiva en la individualidad; y debido a la extrema oposición entre uno y otro, esta confusión de seres en la uniformidad aparece como una parodia siniestra y “satánica” de su fusión en la unidad.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Hay que señalar en primer lugar que, a pesar de todas las malas interpretaciones occidentales de nociones como Moksha y Nirvana, la extinción del “yo” no es en absoluto una aniquilación del ser, sino que implica, por el contrario, una “sublimación” de sus posibilidades.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Para los antiguos, el artifex es, indistintamente, el hombre que practica un arte o un oficio; pero no es, a decir verdad, ni el artista ni el artesano en el sentido en que se emplean hoy estas palabras (e incluso la palabra “artesano” tiende cada vez más a desaparecer del lenguaje contemporáneo); es algo más que lo uno o lo otro porque, originalmente al menos, su actividad está ligada a principios de orden mucho más profundo.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Lo que reprobamos es el exclusivismo, podríamos decir el sectarismo de aquellos que, deslumbrados por la extensión que han tomado esas ciencias, se niegan a admitir que exista nada fuera de ellas, y pretenden que toda especulación, para ser válida, debe someterse a los métodos especiales que esas mismas ciencias ponen en obra, como si esos métodos, hechos para el estudio de algunos objetos determinados, debieran ser universalmente aplicables.
René Guénon. Oriente y Occidente
El individuo, incluso considerado en toda la extensión de que es susceptible, no es un ser total, sino sólo un estado particular de la manifestación de un ser, un estado sujeto a ciertas condiciones especiales y determinadas de existencia, que ocupa un lugar determinado en la serie indefinida de estados del ser total.
René Guénon. El simbolismo de la Cruz