Las palabras que surgen saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas.
René Char
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Las palabras que surgen saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas.
René Char
Quien se alza de puntillas no se yergue firmemente. Quien se apresura no llega lejos. Quien intenta brillar vela su propia luz. Quien se define a sí mismo no puede saber quién es realmente. Quien ejerce poder sobre otros no tiene poder sobre sí. Quien se aferra a su trabajo no creará nada duradero. Si quieres armonizar con el Tao, haz tu tarea y suéltala luego.
Lao-Tse. Tao Te Ching
Dado que tienen una religión, actúan como si ya no necesitaran la moralidad.
Amin Maalouf. Identidades asesinas
Muchas veces, la identidad que se proclama está calcada –en negativo– de la del adversario.
Amin Maalouf. Identidades asesinas
Todo se puede obtener estando solo, salvo la personalidad.
Stendhal. Del amor
¿Acaso no es la principal virtud del nacionalismo hallar para cada problema un culpable antes que una solución?
Amin Maalouf. Identidades asesinas
En realidad, si afirmamos con tanta pasión nuestras diferencias es precisamente porque somos cada vez menos diferentes. Porque, a pesar de nuestros conflictos, de nuestros seculares enfrentamientos, cada día que pasa reduce un poco más nuestras diferencias y aumenta un poco más nuestras similitudes.
Amin Maalouf. Identidades asesinas
Las enseñanzas sagradas, que tienen la capacidad potencial de profundizar en el misterio de nuestra propia identidad, son utilizadas por el fundamentalismo de forma defensiva, para ahorrarnos la angustia de ser, cada uno, un individuo con libertad de opción, responsabilidad y un sentimiento de sí mismo continuamente cambiante. La tragedia del fundamentalismo, en cualquier contexto, es su capacidad para congelar la vida en un sólido cubo de significado.
Thomas Moore. El cuidado del alma
Nos resulta intolerable que un pensamiento erróneo exista en alguna parte del mundo, por muy secreto e inocuo que pueda ser. Ni siquiera en el instante de la muerte podemos permitir alguna desviación. Antiguamente, el hereje subía a la hoguera siendo aún un hereje, proclamando su herejía y hasta disfrutando con ella. Incluso la víctima de las purgas rusas se llevaba su rebelión encerrada en el cráneo cuando avanzaba por un pasillo de la prisión en espera del tiro en la nuca.
Nosotros, en cambio, hacemos perfecto el cerebro que vamos a destruir. La consigna de todos los despotismos era: «No harás esto o lo otro». La voz de mando de los totalitarios era: «Harás esto o aquello». Nuestra orden es: «Eres».
George Orwell. 1984
Hay hombres cuyo espíritu es completamente ciego, sea de nacimiento o por prejuicios, es decir, debido a algo externo. En efecto, ni siquiera poseen conciencia de si mismos: si afirman cualquier cosa o dudan de ella, no saben que afirman o que dudan; dicen que no saben nada y hasta declaran ignorar que no saben nada; esto mismo lo dicen con restricción, pues temen confesar que existen, puesto que como nada saben, deben callar por temor de admitir algo que huela a verdad.
Baruch Spinoza. Tratado de la reforma del entendimiento