¿Y por qué deberíamos sentir rabia contra el mundo? ¡Como si al mundo le importara!
Eurípides
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
¿Y por qué deberíamos sentir rabia contra el mundo? ¡Como si al mundo le importara!
Eurípides
Es una pena que durante los últimos siglos en Occidente hayamos tendido a reprimir cada vez más lo trascendente. Sin duda esta represión, tan difundida como sutil, es más responsable del descontento de nuestra desdichada civilización actual que toda la represión de la sexualidad, la hostilidad, la agresión o cualesquiera otras represiones superficiales que puedan actuar en los niveles superiores del espectro.
Ken Wilber. La conciencia sin fronteras
El mecanismo básico de la proyección como tal es, pues, bastante simple. Un impulso (enfado, deseo o lo que sea) que surge en uno y que, naturalmente, apunta al medio, cuando es proyectado, aparece como un impulso que se originase en el medio y que apuntara hacia uno. Es un efecto de bumerang, y uno acabará zurrándose con su propia energía. Ya no pugna por actuar, se siente empujado a actuar. Ha puesto el impulso al otro lado de la demarcación entre lo que uno es y lo que uno no es, y entonces, naturalmente, el impulso le ataca desde afuera, en vez de ayudarle a atacar al medio.
Ken Wilber. La conciencia sin fronteras
¿No ha habido nunca un psicólogo fantasioso que haya tomado prestado a la física el principio de los vasos comunicantes y estudiado las leyes según las cuales ocurre a veces que nuestro tormento esparce su agua negra sobre el mundo y no nos permite distinguir ya lo que sucede en él, mientras que otras veces son las emanaciones sofocantes del mundo las que penetran en nosotros y hacen rebrotar nuestra bilis?
Catherine Millet. Celos
La razón quiere decidir lo que es justo; la ira quiere que se tome por justo lo que ella decide.
Séneca. Tratado sobre la ira
Los varones honrados se irritarán si se ultraja a los suyos; pero no harán lo mismo si no se les sirve bastante caliente una bebida, si rompen una copa o les salpican de lodo el calzado. Estas iras no las provoca el cariño, sino la debilidad.
Séneca. Tratado sobre la ira