No hemos de esforzarnos en vivir mucho, sino en vivir lo bastante; pues para vivir mucho necesitas al destino, pero para vivir plenamente, la sola diligencia del espíritu. Larga es la vida si es plena, la manera de llenarla es que el alma se otorgue lo que es su bien…
La turbación de nuestra alma es como la juzgara Lucrecio: Tal como tiemblan los niños y entre las tinieblas todo les da miedo, así nosotros temblamos a plena luz. Pues bien, ¿no son más insensatos que cualquier niño los que andan medrosos a plena luz? Pero Lucrecio es falso. No…