
El partidismo es siempre algo sentimental, no intelectual.
René Guénon. Oriente y Occidente
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
El partidismo es siempre algo sentimental, no intelectual.
René Guénon. Oriente y Occidente
Cuando un personaje secundario que tiene apenas un parlamento de dos líneas sube por primera vez a escena, las miradas de todo el público se dirigen hacia él, aunque sea una parte insignificante del reparto total. De la misma manera, cuando por primera vez sube al escenario de nuestra conciencia alguna emoción negativa, es probable que uno se sienta totalmente paralizado ante ella, aunque tampoco sea más que un fragmento del reparto total de nuestras emociones. Es mejor tenerla delante que ocultándose entre bastidores.
Ken Wilber. La conciencia sin fronteras
Así pues, el individuo bien informado, cada vez que siente alguna forma de presión–procedente de su jefe, su cónyuge, la escuela, los amigos, sus socios o sus hijos–, aprende a usar esos sentimientos como señal de que tiene cierta energía, algún impulso del que en ese momento no es consciente. Aprende a traducir «me siento presionado» como «tengo más impulso de lo que creía». Una vez se da cuenta de que todos los sentimientos de presión son impulsos suyos que no había advertido, ya puede decidir si actúa siguiendo su impulso o si posterga la acción. Pero, haga lo que haga, finalmente sabe que el impulso es suyo.
Ken Wilber. La conciencia sin fronteras
Alma mía, que gimes por asomarte fuera de la cárcel obscura, enlaza en un acorde tus emociones, perpetúalas en un círculo y tendrás la clave de los enigmas. Descubre la norma de amor o de quietud que te haga centro, y tocarás con las alas el Infinito. Pon en todas tus horas un enlace místico, y en la que llega vierte todo el contenido de la hora anterior, tal como el vino añejo del ánfora pequeña se trasiega en otra más capaz y se junta con el de las nuevas vendimias.
Para romper tu cárcel de barro, colócate fuera de los sentidos, y haz por comprender el misterio de las horas, por persuadirte de que no fluyen y que siempre perdura el mismo momento. Que sean tus emociones como los círculos abiertos por la piedra en el cristal del agua, y que en la última se contenga toda tu Vida.
Ramón María del Valle-Inclán. La lámpara maravillosa
Lo que no está en nosotros larvado o consciente, jamás nos lo darán palabras ajenas. Aquello que me hace distinto de todos los hombres, que antes de mí no estuvo en nadie, y que después de mí ya no será en humana forma, fatalmente ha de permanecer hermético. Yo lo sé, y, sin embargo, aspiro a exprimirlo dando a las palabras sobre el valor que todos le conceden, y sin contradecirlo, un valor emotivo engendrado por mí.
Ramón María del Valle-Inclán. La lámpara maravillosa
La naturaleza humana reclama (en la mayor parte de los casos) la satisfacción del instinto religioso, y para la mayoría, esto se logra por medio de ceremonias. Por tanto, mi deseo fue el de diseñar un ritual a través del cual la gente pudiera entrar en éxtasis, tal como lo ha hecho siempre bajo la influencia de los rituales apropiados. En los años recientes esto ha sido cada vez más difícil de conseguir, ya que los cultos establecidos chocan con las convicciones intelectuales de las personas, y ultrajan su sentido común. Como consecuencia, la mente de la gente termina criticando el poco entusiasmo que podrían sentir, y así quedan imposibilitadas para consumar la unión de sus almas individuales con el alma universal, de la misma manera que un novio no podría consumar su matrimonio si se le recordara continuamente que sus sentimientos son intelectualmente absurdos.
Aleister Crowley. The Confessions of Aleister Crowley
Cuando creer en lo eterno resulta imposible, y sólo queda el pobre sustituto de creer en la creencia, los hombres buscan su felicidad en las alegrías temporales. Por mucho que traten de ocultarlo en las profundidades de sus mentes, son bien conscientes de que tales alegrías son inciertas y breves, y esto tiene dos resultados. Por un lado, existe la ansiedad de que uno pueda perderse algo, de modo que la mente se agita nerviosa y codiciosamente, revolotea de un placer a otro, sin encontrar reposo y satisfacción en ninguno. Por otro lado, la frustración de tener siempre que perseguir un bien futuro en un mañana que nunca llega, y en un mundo en el que todo debe desintegrarse, hace que los hombres adopten la actitud de «al fin y al cabo, ¿para qué sirve?».
En consecuencia, nuestro tiempo es una era de frustración, ansiedad, agitación y adicción a los narcóticos. De alguna manera hemos de aferrarnos a lo que podamos mientras podamos, e ignorar el hecho de que todo es fútil y carente de sentido. A esta manera de narcotizarse la llamamos nuestro alto nivel de vida, una estimulación violenta y compleja de los sentidos, que nos hace progresivamente menos sensibles y, así, necesitados de una estimulación aún más violenta. Anhelamos la distracción, un panorama de visiones, sonidos, emociones y excitaciones en el que debe amontonarse la mayor cantidad de cosas posible en el tiempo más breve posible.
Alan Watts. La Sabiduría de la inseguridad
Sin que apenas lo notemos nuestros razonamientos están continuamente impregnados de las emociones que ellos mismos y nuestras percepciones, experiencias y prejuicios suscitan. Las emociones son siempre una fuente interesada de nuevos razonamientos. La permanente interacción entre la razón y la emoción, entre el cerebro racional y el cerebro emocional, influye en nuestra conducta con más fuerza de la que solemos admitir.
Pero aunque las emociones determinen nuestro comportamiento, ellas mismas son casi siempre subsidiarias y servidoras de la razón, que es quien las suele generar en su provecho. Eso significa que los buenos argumentos racionales son capaces de modificar los sentimientos de las personas y ponerlos así de su parte. En realidad, nunca estamos satisfechos con nosotros mismos hasta que nuestros sentimientos encajan en nuestros razonamientos, y viceversa.
Ignacio Morgado. Emociones corrosivas