Lo único que mantiene la vida con vida es «estar impresionado por lo otro». De lo contrario se queda apresada en el infierno de lo igual.
Byung-Chul Han. La sociedad paliativa
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Lo único que mantiene la vida con vida es «estar impresionado por lo otro». De lo contrario se queda apresada en el infierno de lo igual.
Byung-Chul Han. La sociedad paliativa
Hemos dicho que existe una tendencia a uniformizar no solo a los individuos humanos sino también a las cosas; si los hombres de la época actual se jactan de modificar el mundo en una medida cada vez mayor, y si de hecho todo en él se vuelve cada vez más “artificial”, es sobre todo en este sentido que pretenden modificarlo, haciendo que toda su actividad se centre en un dominio lo más estrictamente cuantitativo posible.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
La uniformidad, para ser posible, presupone seres desprovistos de toda cualidad y reducidos a ser meras “unidades” numéricas. Además, tal uniformidad no es nunca posible en realidad, sino que todos los esfuerzos por alcanzarla, especialmente en la esfera humana, sólo pueden dar como resultado el despojo más o menos completo de las cualidades propias de los seres y, por tanto, hacerlos lo más parecidos posible a meras máquinas, ya que la máquina, el producto típico del mundo moderno, es, en efecto, lo que representa, en el grado más alto aún alcanzado, el predominio de la cantidad sobre la calidad.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Los ganadores, obviamente, tienen más probabilidades de justificar la jerarquía y los perdedores, de criticarla. Pero la búsqueda colectiva de cualquier objetivo valorado produce una jerarquía (puesto que a algunos les irá mejor y a otros peor, sea lo que sea lo que se busque) y es la búsqueda de objetivos lo que en gran parte otorga a la vida su significado fundamental. Experimentamos casi todas las emociones que hacen que la vida resulte profunda e interesante como consecuencia de nuestro satisfactorio progreso hacia algo que deseamos profundamente y que valoramos. El precio que pagamos por nuestra implicación es la inevitable creación de jerarquías de éxitos, mientras que la consecuencia inevitable es la diferencia de resultados. La igualdad absoluta requeriría, pues, el sacrificio del propio valor y entonces no habría nada por lo que mereciera la pena vivir. Por el contrario, podemos señalar con gratitud que una cultura compleja y sofisticada permite muchos juegos y muchos jugadores que ganan, y que una cultura bien estructurada permite a aquellos individuos que la componen jugar y ganar de formas muy diferentes.
Jordan Peterson. 12 reglas para vivir: un antídoto al caos
Lo que le reprocho a la igualdad no es que arrastre a los hombres tras de los placeres prohibidos, es que los absorbe por entero en la búsqueda de los permitidos.
Alexis de Tocqueville. La democracia en América
Tan pronto como la integración psíquica desarrolla, en cualquier grado, el sentimiento comunitario de conciencia de Estado, tan pronto como el sirviente adquiere «derechos» y la conciencia de igualdad fundamental cala en la sociedad, los medios políticos requieren a su vez un sistema de justificación, apareciendo en la clase dominante la teoría grupal de la «legitimidad»
Franz Oppenheimer. El Estado: Su historia y evolución desde el punto de vista sociológico
He aquí una opinión muy extendida: los malos obreros (que constituyen mayoría en muchas ramas de la industria) profesan, decididamente, la opinión de que ellos deberían tener las mismas ganancias que los buenos, y que no se debería permitir que nadie, ni por habilidad ni destreza, ganase más que los demás. Y ellos emplean una policía moral, que llega a ser a veces una policía física, para impedir que los obreros hábiles reciban, o que los patrones den, una remuneración mayor por mejores servicios.
John Stuart Mill. Sobre la libertad
Existe más diferencia entre un hombre y otro hombre que entre dos animales de diferente especie.
No hay sociedades perfectamente igualitarias. Por lo tanto, el peligro de la coerción siempre se cierne sobre lo que los individuos eligen en el mercado de trabajo. ¿Cuánta igualdad habría que tener para que se elija en el mercado con libertad, para que no se esté sujeto a coerción? (…) (…) ¿En qué condiciones es el libre mercado realmente libre?
Michael J. Sandel. Justicia
Nuestra vulnerabilidad, dice Scheler, es inevitable (y probablemente incurable) en un tipo de sociedad en el que la relativa igualdad de derechos políticos y de otro tipo, así como la igualdad social formalmente reconocida, van de la mano de enormes diferencias de poder, patrimonio y educación. Una sociedad en la que todo el mundo «tiene el derecho» de considerarse a sí mismo igual a cualquier otro cuando en realidad es incapaz de ser igual que ellos.
Zygmunt Bauman. El arte de la vida