Esta disolución del ser es trágica; y cada cual, movido por una dolorosa nostalgia, continúa pidiéndole al otro lo que él ya no puede ser; cada cual sigue buscando, como un fantasma ciego, ese peso del ser que ya no encuentra en sí mismo. Esa resistencia, esa permanencia; esa profundidad….
Todo era bastante armonioso y sobre todo muy relajante. Por desgracia no era posible evitar la constatación de que un paisaje agradable hoy era casi necesariamente un paisaje preservado de toda intervención humana desde como mínimo un siglo. Michel Houellebecq. Aniquilación