Aquello que se produce con una pincelada libre nos cautiva, como las formas de los líquenes y las hojas. En lo accidental hay un cierto grado de perfección que nunca logramos de manera consciente.
Henry David Thoreau. Musketaquid
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Aquello que se produce con una pincelada libre nos cautiva, como las formas de los líquenes y las hojas. En lo accidental hay un cierto grado de perfección que nunca logramos de manera consciente.
Henry David Thoreau. Musketaquid
Estos hombres, reducidos a meras “unidades” numéricas, serán alojados, no diremos en casas, pues esa misma palabra sería impropia, sino en “colmenas” cuyos compartimentos estarán todos trazados sobre el mismo modelo y amueblados con estos objetos “fabricados en serie” para hacer desaparecer toda diferencia cualitativa del entorno en el que vivirán. Basta con examinar los proyectos de algunos arquitectos contemporáneos (donde ellos mismos califican estas viviendas de “máquinas vivientes”) para ver que no estamos exagerando nada; ¿qué ha sido del arte y la ciencia tradicionales de los antiguos constructores y de las reglas rituales que presidían el establecimiento de ciudades y edificios en las civilizaciones normales? Sería inútil insistir en ello, pues habría que estar ciego para no darse cuenta del abismo que separa a la civilización moderna de éstas, y todos estarán sin duda de acuerdo en lo grande que es la diferencia. Sólo que lo que la inmensa mayoría de los hombres celebran hoy como “progreso” es precisamente lo que nos parece, por el contrario, una profunda decadencia, pues es evidente que no son más que los efectos del movimiento descendente, cada vez más acelerado, que arrastra a la humanidad moderna hacia los “bajíos” donde reina la pura cantidad.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Los modernos, en la concepción disminuida que tienen del arte, lo relegan a una especie de dominio cerrado que ya no tiene ninguna relación con el resto de la actividad humana, es decir, con todo lo que consideran que constituye lo “real” en el sentido tan burdo que este término tiene para ellos. E incluso llegan a calificar este arte, así despojado de toda significación práctica, como una “actividad de lujo”, expresión verdaderamente característica de lo que podría llamarse, sin ninguna exageración, la “estulticia” de nuestro tiempo.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Para los antiguos, el artifex es, indistintamente, el hombre que practica un arte o un oficio; pero no es, a decir verdad, ni el artista ni el artesano en el sentido en que se emplean hoy estas palabras (e incluso la palabra “artesano” tiende cada vez más a desaparecer del lenguaje contemporáneo); es algo más que lo uno o lo otro porque, originalmente al menos, su actividad está ligada a principios de orden mucho más profundo.
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Cada cultura desarrolla con el tiempo sus instrumentos protectores (religiones, filosofías, artes y comodidades) que sirven de escudo frente al caos. Nos ayudan a creer que tenemos el control de lo que está sucediendo y nos proporcionan razones para sentirnos satisfechos con lo que nos ha tocado vivir. Pero estos escudos sólo son efectivos un cierto tiempo; tras unos cuantos siglos, a veces sólo tras unas cuantas décadas, una religión o creencia pierden su valor y ya no ofrecen el apoyo espiritual que daban antes.
Mihaly Csikszentmihalyi. Fluir: una psicología de la felicidad
En relación con la concepción tradicional de la artesanía, que es una con la de las artes, hay que señalar otra cuestión importante, las obras del arte tradicional, las del arte medieval por ejemplo, son generalmente anónimas, y solo muy recientemente, como consecuencia del “individualismo” moderno, se ha intentado relacionar los pocos nombres conservados por la historia con las obras maestras conocidas, de modo que estas “atribuciones” son a menudo muy hipotéticas. Este anonimato es exactamente lo contrario de la preocupación constante de los artistas modernos por afirmar y dar a conocer su individualidad por encima de todo;
René Guénon. El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos
Todos padecemos la misma calamidad mental: hemos olvidado nuestros nombres. Hemos olvidado lo que somos. Todo lo que llamamos sentido común y racionalidad, y sentido práctico y positivismo, sólo significa que en ciertos niveles muertos de nuestra vida, olvidamos nuestro olvido. Y todo lo que llamamos espíritu y arte y éxtasis, sólo significa que en algunos momentos sobrecogedores, recordamos nuestro olvido.
G.K. Chesterton. La ética en el país de los duendes
Una de las reacciones más habituales que suscita una obra literaria de calidad se expresa mediante esta fórmula: «Esto es justo lo mismo que yo he pensado y he sentido siempre, solo que nunca he sido capaz de expresarlo así de claro por medio de la palabra, ni siquiera para mí mismo».
Aldous Huxley. Música en la noche
Una tempestuosa vida sexual no es un efecto colateral de ser un gran artista. Más bien es el arte el que es un efecto colateral de una tempestuosa vida sexual. Una religión fanática no crea la supresión del celibato. Es la tensión del celibato la que crea una fanática religión.
Petter J. Carroll. La magia del caos
No hay nada vulgar en la naturaleza visto con el ojo de la ciencia o del verdadero arte. El refinamiento crea belleza en todas partes: es la grosería del espectador la que descubre nada más que grosería en el objeto.
William Hazlitt. El Placer de Odiar y otros ensayos