
Los enemigos comunes son muy importantes. Sé que a todos nos gusta creer que preferiríamos vivir en un mundo de paz y armonía, pero, sinceramente, un mundo así no duraría más de unos pocos minutos. Los enemigos comunes crean unidad dentro de nuestra religión. Una especie de chivo expiatorio, justificado o no, es necesario para echarle la culpa de nuestro dolor y mantener nuestra esperanza. Las dicotomías del «nosotros contra ellos» nos ofrecen los enemigos que todos ansiamos.
Mark Manson. Todo está jodido