El sistema de castas podría considerarse el colmo de la desigualdad aberrante —pues allí el azar de la cuna predetermina todo—, pero entre los datos imprevistos ofrecidos por la historia del movimiento comunista está el de que nunca hubiese suscitado alzamientos triunfantes. Una y otra vez quien exasperó a los líderes niveladores no fue tanto el rico por filiación o privilegio como el nuevo rico, y solo en épocas de movilidad social —cuando las castas se han transformado en clases— germinará la semilla del igualitarismo.
Antonio Escohotado. Los enemigos del comercio