Los japoneses, que atesoran el silencio y no soportan a la gente ruidosa, tienen un proverbio: «Si el pájaro no hubiese cantado, no le habrían disparado».
Dan Lyons. Cállate: El poder de mantener la boca cerrada en un mundo de ruido incesante
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Los japoneses, que atesoran el silencio y no soportan a la gente ruidosa, tienen un proverbio: «Si el pájaro no hubiese cantado, no le habrían disparado».
Dan Lyons. Cállate: El poder de mantener la boca cerrada en un mundo de ruido incesante
Usad las palabras como si fuesen dinero y gastadlas sabiamente. Hay que ser Harry el Sucio, no Jim Carrey.
Dan Lyons. Cállate: El poder de mantener la boca cerrada en un mundo de ruido incesante
Los periodistas, lo mismo que los poetas, estamos obligados a saberlo todo, y cuando no, a presentirlo.
Mariano de Cavia. Azotes y galeras
Precisamente porque la tiranía de la opinión considera como un crimen toda excentricidad, es deseable que, para poder derribar esa tiranía, haya hombres que sean excéntricos. La excentricidad y la fuerza de carácter marchan a la par, pues la cantidad de excentricidad que una sociedad contiene está en proporción a su cantidad de genio, de vigor intelectual, y de coraje moral. El principal peligro actual estriba en el poco valor a ser excéntricos que muestran los hombres.
John Stuart Mill. Sobre la libertad
En verdad, los hombres de genio están y estarán siempre en minoría, es lo más probable; pero, para que pueda haberlos, es necesario conservar el suelo sobre el que han de desarrollarse.
John Stuart Mill. Sobre la libertad
El hombre que no conoce más que su propia opinión, no conoce gran cosa.
John Stuart Mill. Sobre la libertad
Platón llamaba dynamis a la capacidad simultánea de actividad y pasividad; para Lao-Tse, sabio era quien sabía estar alerta y en reposo. El individuo agitado, que mucho abarca y poco aprieta, no es capaz de lo uno ni de lo otro. Cuando Walter Pater escribió que lo importante de la experiencia no era su fruto, sino ella misma, no contaba con que esto acabaría definiendo, con dolorosa ironía, el agotamiento del sujeto contemporáneo.
Jorge Freire. Agitación. Sobre el mal de la impaciencia
Nunca hay que ser escrupuloso con el medio apropiado para salvarse del destripamiento. Ni tampoco perder el tiempo buscando las razones de la persecución de que uno es objeto. Al sabio le basta con escapar.
Louis-Ferdinand Céline. Viaje al fin de la noche
Cuando alguien no posee sabiduría, habla y se confunde, camina entre ilusiones que duran poco tiempo y terminan por sumergirlo en la dispersión y el miedo. La sabiduría es contacto con lo innombrable, con lo que no puede definirse ni explicarse. Llena y no confunde, se basta a sí misma en su esplendor; es autorrefulgente y sin final.
Jacobo Gringberg Zylberbaum. Fluir en el sin yo
Aceptar lo involuntario como parte de uno mismo no quiere decir que uno pueda controlarlo. No podemos hacer que nos crezca el pelo más rápido, que el vientre no nos haga ruido o que la sangre nos circule en sentido inverso. Pero al comprender que estos procesos forman parte de nosotros mismos tanto como los voluntarios, uno renuncia a ese programa crónico, pero estéril, de hacerse cargo de la creación, de manipularlo todo obsesivamente y sentirse obligado a controlarlo: uno mismo y su mundo.
Paradójicamente, entenderlo así aporta una sensación de libertad más amplia. El voluntarioso ego puede ocuparse conscientemente de un máximo de dos o tres cosas al mismo tiempo. Sin embargo, y sin la menor duda del ego, en este momento el organismo total está coordinando millones de procesos simultáneamente, desde las complejidades de la digestión a las de la transmisión neutral, sin hablar de la coordinación de la información conceptual.
Esto requiere una sabiduría infinitamente mayor que las tretas superficiales de las que tanto se enorgullece el ego. Cuanto más capacitados estamos para apoyarnos en el centauro, más capaces somos de asentar nuestra vida en este vasto almacén natural de prudencia y libertad.
Ken Wilber. La conciencia sin fronteras