Es difícil luchar contra el deseo; pues lo que quiere, lo compra al precio del alma.
Heráclito de Éfeso
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Es difícil luchar contra el deseo; pues lo que quiere, lo compra al precio del alma.
Heráclito de Éfeso
Así, los hombres de los tiempos democráticos tienen necesidad de ser libres a fin de procurarse más fácilmente los goces materiales por los que constantemente suspiran. A veces ocurre, sin embargo, que el gusto excesivo que conciben por estos mismos goces los entrega al primer amo que se presenta. La pasión por el bienestar se vuelve entonces contra sí misma y aleja, sin darse cuenta, el objeto de su deseo.
Alexis de Tocqueville. La democracia en América
No es el hombre quien se ha dado a sí mismo el gusto por el infinito y el amor de lo que es inmortal. Estos instintos sublimes no nacen de un capricho de su voluntad; tienen su fundamento inmóvil en su naturaleza; existen a pesar de sus esfuerzos. El hombre puede equivocarlos y deformarlos, pero no destruirlos. El alma tiene necesidades que satisfacer; y, por muchos esfuerzos que se hagan para distraerla de sí misma, pronto se aburre, se inquieta y se agita en medio de los goces de los sentidos.
Alexis de Tocqueville. La democracia en América
Lo que ata más vivamente al corazón humano no es la posesión pacífica de un objeto precioso, sino el deseo imperfectamente satisfecho de poseerlo y el temor incesante de perderlo.
Alexis de Tocqueville. La democracia en América
Por otra parte, siempre hay en las democracias un gran número de hombres con una fortuna que crece, pero con deseos que crecen mucho más deprisa que la fortuna, y que se comen con los ojos los bienes que ésta les promete mucho antes de que los dé. Estos buscan por todos lados abrirse caminos más cortos hacia estos goces próximos.
De la combinación de estas dos causas resulta que siempre hay en las democracias una multitud de ciudadanos con necesidades por encima de los recursos y que de buen grado accederían a satisfacer de manera incompleta antes que renunciar absolutamente al objeto codiciado. El trabajador entiende fácilmente estas pasiones, porque él mismo las comparte. En las aristocracias, intentaba vender sus productos muy caros a unos cuantos; ahora entiende que habría un medio más expeditivo de enriquecerse: venderlos baratos a todo el mundo…
Cuando solo los ricos tenían relojes, casi todos eran excelentes. Ahora apenas se hacen que no sean mediocres, pero todo el mundo tiene. Así, la democracia no solo tiende a dirigir el espíritu humano hacia las artes útiles; lleva los artesanos a hacer muy rápidamente muchas cosas imperfectas, y al consumidor a contentarse con estas cosas.
Alexis de Tocqueville. La democracia en América
Es mejor ser gobernados por leyes que por excelentes gobernantes, porque las leyes no están sujetas a las pasiones, mientras que los hombres, por muy excelentes que sean, pueden incurrir en ellas.
Aristóteles. Política
Los deseos condicionados fisiológicamente, como el hambre, la sed y otros más, son satisfechos con el alivio de la tensión fisiológicamente condicionada y reaparecen únicamente si la necesidad fisiológica vuelve a surgir; son, por consiguiente, de naturaleza rítmica. Los deseos irracionales, en contraste, son insaciables. El deseo de la persona envidiosa, posesiva o sádica no desaparece con su satisfacción, excepto —tal vez— momentáneamente.
En la naturaleza misma de estos deseos irracionales reside el que no puedan ser “satisfechos”, pues nacen de una insatisfacción dentro de uno mismo… … Esa bendición, que es la imaginación, se transforma en una maldición; puesto que la persona no se encuentra aliviada de sus temores, se imagina que un constante incremento en las satisfacciones puede curar su avidez y restaurar su equilibrio interior, pero la avidez es un pozo insondable y la idea del alivio derivado de su satisfacción un espejismo.
Erich Fromm. Ética y psicoanálisis
La sociedad está tranquila, no porque tenga conciencia de su fuerza y de su bienestar, sino, al contrario, porque se cree débil y frágil; tiene miedo de morir haciendo un esfuerzo; todos notan las cosas que van mal, pero nadie tiene el coraje y la energía necesarios para buscar una mejora; se tiene deseos, pesares, tristezas y alegrías que no producen nada de visible ni duradero, semejantes a pasiones de viejos que acaban en la impotencia.
Alexis de Tocqueville. La democracia en América
Con el conocimiento sucede una cosa muy interesante y es que (tal y como sucede con el deseo, pues el deseo de saber es también un deseo) nunca se colma del todo. Nuestras creencias se mantienen porque nos dan seguridad pero, las certezas han de ser sustituidas por una forma de pensar basada en probabilidades. Un escepticismo o pensamiento critico que no brinda una seguridad inmediata pero que a la larga es fortalecedor de nuestros rasgos mas adaptativos pues cada hallazgo crea una bifurcación en nuestra concepción del mundo y en esos mundos que van apareciendo van disolviéndose las antiguas creencias del tal modo que no es necesario confrontarse con ellas, simplemente se disuelven.
Francisco Traver. Consejos al joven terapeuta
Cada cual puede soñar y ha debido soñar toda su vida en una duplicación o una multiplicación perfecta de su ser, pero esto solo tiene fuerza de sueño y se destruye al querer forzar el sueño en lo real. Ocurre lo mismo con la escena (primitiva) de la seducción: solo opera al ser fantaseada, rememorada, al no ser jamás real.
Jean Baudrillard. La transparencia del mal