En tiempos pasados los hombres estaban siempre en busca de Dioses a quienes adorar. En el futuro, los hombres vamos a tener que defendernos de los Dioses.
Salvador Freixedo. ¡Defendámonos de los Dioses!
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
En tiempos pasados los hombres estaban siempre en busca de Dioses a quienes adorar. En el futuro, los hombres vamos a tener que defendernos de los Dioses.
Salvador Freixedo. ¡Defendámonos de los Dioses!
Lo invisible y eterno se manifiesta a través de lo visible y temporal.
Hildegarda de Bingen. Scivias: Conoce los caminos
Adán hubiera podido culpar a su mujer por traerle la muerte con su consejo y, en cambio, no la abandonó mientras vivió en este mundo, porque sabía que le había sido entregada por el poder divino.
Hildegarda de Bingen. Scivias: Conoce los caminos
En la medida en que la religión ha desaparecido, la razón también lo hace. Porque ambas son del mismo tipo primario y autoritario. Ambas son métodos de prueba que no pueden probarse por sí mismos. Y en el acto de destruir la idea de la autoridad divina hemos destruido en gran medida la autoridad humana, mediante la cual hacemos una suma de divisiones largas. Con un tirón largo y sostenido hemos intentado quitarle la mitra al hombre pontificio; y su cabeza ha salido con ella.
G.K. Chesterton. Ortodoxia
Los poetas menores modernos son naturalistas y cantan a las plantas y a los arroyos; pero los cantores de las antiguas epopeyas y fábulas eran sobrenaturalistas y cantaban a los dioses de los arroyos y de las plantas. Se quejan los modernos de que los antiguos «no apreciaban la Naturaleza»: pero ellos pensaban que la Naturaleza era divina.
G.K. Chesterton. La ética en el país de los duendes
Lo verdaderamente notable de la condición humana se refleja mejor en la historia de la Torre de Babel, en la que la humanidad, con el don de una única lengua, se aproximó tanto a los poderes divinos que Dios se sintió amenazado.
Steven Pinker. El instinto del lenguaje
Después de Descartes, la psicología de la Ilustración hizo desaparecer el Deus de la machina, y en consecuencia sólo dejó la máquina, o mejor, una megamáquina o conjunto de máquinas sin un piloto que las gobierne. La unidad de mente y cuerpo que proporcionaba Dios (pero sólo un Dios epistemológico) en Descartes y Leibniz, ha sido sustituida por este conjunto de máquinas autónomas sin aparente relación entre ellas, pero que fantasmalmente forman una unidad, conocida por el alias de «la mente».
Ángel Alonso-Cortés. El fantasma de la máquina de lenguaje
No se tiene ya ningún temor de Dios, y se da a entender que todo sea librado a la medida humana. Esta Hybris, o sea, estrechez de conciencia, es siempre el camino más corto al asilo de alienados.
Carl Gustav Jung. El secreto de la flor de oro
El diablo aborrece, detesta y desprecia las piedras preciosas porque recuerda que su belleza aparecía en él antes de que él se cayera de la gloria que Dios le había dado, y porque algunas piedras preciosas se engendran en el fuego en que recibe su castigo.
Hildegarda de Bingen. Physica
No solo hemos perdido el cielo, sino el mundo subterráneo. Nadie adora hoy a los dioses telúricos, nadie recuerda a Baubo, la Gran Madre Ctónica y a sus hijos, Dáctilos y Curetes, quienes cuidaron a Zeus infante y lo escondieron del hambre de Cronos para luego parir una infinita progenie de monstruos, quimeras, gorgonas y sirenas. Dioses de la tumba y la abundancia, encarnan nuestros impulsos más oscuros e inconscientes y son el sustrato del que brota toda la vida. Ya no hay espacio para ellos en esta era de luz.
Benjamín Labatut. Después de la luz