Debemos conocer cuatro cosas: lo que hay, qué hacer con lo que hay, que existe una diferencia entre saber lo que hay y saber qué hacer sobre lo que hay y cuál es esa diferencia.
Jordan Peterson. Mapas de sentidos: La arquitectura de la creencia
Frases y fragmentos de libros que te harán pensar
Debemos conocer cuatro cosas: lo que hay, qué hacer con lo que hay, que existe una diferencia entre saber lo que hay y saber qué hacer sobre lo que hay y cuál es esa diferencia.
Jordan Peterson. Mapas de sentidos: La arquitectura de la creencia
Según Jung: Cuando analizamos a la persona retiramos la máscara y descubrimos que lo que parecía individual es, en el fondo, colectivo; en otras palabras, que la persona era solo una máscara de la psique colectiva. Fundamentalmente, la persona no es nada real: es un convenio entre el individuo y la sociedad sobre aquello que el hombre debe parecer ser. Adopta un nombre, obtiene un título, ejerce una función, es esto o aquello. En cierto sentido todo ello es real, y sin embargo, en relación con la individualidad esencial de la persona en cuestión se trata solamente de una realidad secundaria, de un convenio en donde los demás tienen generalmente más influencia. La persona es una semblanza, una realidad bidimensional, por otorgarle un apodo.
Jordan Peterson. Mapas de sentidos: La arquitectura de la creencia
Aceptar una razón porque la veo como válida no me empequeñece y rebaja; al contrario, me dignifica, ya que perfecciono mi conocimiento de la realidad. En cambio, si me adhiero a lo que dices sin tener razones para ello, me veo reducido a una condición gregaria, entro en el grupo de quienes no piensan ni deciden por su cuenta sino actúan al dictado de otros.
Alfonso López Quintás. La manipulación del hombre a través del lenguaje
No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como suceden y vivirás sereno.
Epicteto. Manual de vida
La razón es en sí misma una cuestión de fe. Es un acto de fe afirmar que nuestros pensamientos tienen alguna relación con la realidad. Si eres simplemente un escéptico, tarde o temprano te harás la pregunta: “¿ por qué todo debería ir bien; incluso la observación y la deducción? ¿Por qué la buena lógica no debería ser tan engañosa como la mala lógica? Ambas son movimientos en el cerebro de un mono desconcertado”. El joven escéptico dice: “Tengo derecho a pensar por mí mismo”. Pero el viejo escéptico, el completamente escéptico, dice: “No tengo derecho a pensar por mí mismo. No tengo derecho a pensar en absoluto”
G.K. Chesterton. Ortodoxia
Estamos en camino de producir una raza de hombres demasiado modestos mentalmente para creer en la tabla de multiplicar. Corremos el peligro de ver filósofos que dudan de la ley de la gravedad como si esta fuese una mera fantasía propia. Los burladores de la antigüedad eran demasiado orgullosos para ser convencidos; pero los de hoy son demasiado humildes para ser convencidos. Los mansos efectivamente heredan la tierra; pero los escépticos modernos son demasiado mansos incluso para reclamar su herencia.
G.K. Chesterton. Ortodoxia
Cuando el materialismo lleva a los hombres a un fatalismo completo (como suele suceder), es completamente inútil pretender que sea en algún sentido una fuerza liberadora. Es absurdo decir que se está promoviendo especialmente la libertad cuando solo se utiliza el libre pensamiento para destruir el libre albedrío. Los deterministas vienen a atar, no a desatar.
G.K. Chesterton. La ética en el país de los duendes
En el momento en que entras en el mundo de los hechos, entras en un mundo de límites. Puedes liberar a las cosas de leyes ajenas o accidentales, pero no de las leyes de su propia naturaleza. Puedes, si quieres, liberar a un tigre de sus barrotes; pero jamás podrás liberarlo de sus rayas.
G.K. Chesterton. La ética en el país de los duendes
Los cuentos dicen que las manzanas eran doradas, sólo para refrescarnos la fascinación de aquel momento olvidado en que descubrimos que eran verdes. Hablan de ríos donde corre el vino, sólo para recordarnos, por un instante feliz, que lo que corre es agua. He dicho antes que esto es totalmente razonable y nada crédulo. Pero en este punto prefiero el mayor grado de incredulidad; cuyo mejor nombre es la Ignorancia.
G.K. Chesterton. La ética en el país de los duendes
Un chico de siete años se emociona cuando le cuentan que Tom abrió la puerta y vio un dragón. Pero un niño de tres se asombra cuando le cuentan que Tom abrió la puerta. A los adolescentes les gustan los cuentos románticos, pero a los niños pequeños les gustan los cuentos realistas porque los encuentran románticos. De hecho, pienso que los niños pequeños pueden ser el único tipo de personas capaces de leer una novela realista moderna sin aburrirse.
G.K. Chesterton. La ética en el país de los duendes