Dicho esto, no vayan a hacerme decir entre líneas lo que no escribiré jamás. La fórmula mágica hoy, si se aspira a tener paz, consiste en declarar de primeras que no se tiene nada contra nadie, y especialmente contra aquellos a los que se ataca. Es un Sésamo indispensable.
“El autor insiste en precisar que personajes, lugares y acontecimientos no tienen ninguna relación con la realidad…” No hace falta, por tanto, que diga que estoy A FAVOR, decididamente A FAVOR DE todas las buenas causas. Y totalmente EN CONTRA DE las malas. Y además, eso mismo. Y además, eso es todo. Y es mucho mejor decirlo. Nada de historias ridículas: la evidencia. Estoy a favor de todo lo bueno que pueda ocurrir y contra todo lo malo que existe. A favor de la transparencia contra la opacidad. A favor de la verdad contra el error. A favor de lo auténtico contra la mentira. A favor de la realidad contra las engañifas. A favor de la moral contra la inmoralidad. A favor de que todo el mundo sacie su hambre, a favor de que no haya más excluidos en ninguna parte, a favor del triunfo de la dietética.
Philippe Muray. El Imperio del Bien